Tras la decisión de la Federación Española de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de no admitir la carroza del Ayuntamiento de Tel Aviv en el desfile del orgullo de Madrid 2010, se plantea una importante duda: ¿El hecho de que ésta ciudad no condene un ataque del ejército israelí a la llamada ‘flotilla humanitaria de la libertad’ es suficiente motivo para excluirla de su reafirmación como espacio de libertad para gays y lesbianas en el Oriente Medio?
Es sin duda una pregunta difícil, aunque si nos centramos en el ámbito LGBT, Israel es realmente una excepción en cuanto al reconocimiento de derechos de esta comunidad en su entorno geográfico y político.
Para entender mejor esta realidad, recuperamos la entrevista realizada por Guillermo Cárceles para NOIS en junio de 2008 a MICHEL GRINBERG, judío de origen francés, que ha trabajado en varias empresas multinacionales y también ha ejercido como periodista en distintos países. Desde hace ya algunos años reside en Jerusalén con su pareja.
Nois: Hasta finales de los ochenta la homosexualidad se consideraba un delito en Israel. ¿Podrías explicarnos cuál es la situación actual?
Michel Grinberg: Para entender la situación legal en Israel no hay que olvidar que muchas de nuestras leyes provienen de la época británica y que nos regimos por un sistema de “common law” y no de derecho tipo romano. Es decir, los jueces tienen un mayor poder decisorio a la hora de aplicar o interpretar una determinada ley.
Es cierto que hasta 1988 la homosexualidad se consideraba formalmente un delito, aunque de hecho no hubo nunca ninguna condena. Las únicas dificultades con que se encontraban los gays entonces era en el ejército; en cambio, ahora, hay muchos gays en unidades militares -particularmente en los servicios secretos. Y, además también existe un servicio civil sustitutorio que puede realizarse en asociaciones gays.
Israel ha sido pionero, gracias a las decisiones de algunos jueces, a la hora de reconocer algunos derechos, por ejemplo, hace ya años que El Al -la compañía aérea israelí- reconoce los derechos de la pareja de sus trabajadores; también existen convenios en materia de sanidad y en el terreno fiscal.
Como en Israel no existe el casamiento civil, los gays no pueden casarse, pero el Ministerio del Interior registra los casamientos realizados en los países que sí que contemplan este tipo de unión.
La mayoría sexual, tanto para heterosexuales como para los homosexuales, se inicia a los 16 años. Desde 1992, no se admite ninguna discriminación a causa de la conducta sexual en el trabajo (a excepción de algunas organizaciones religiosas).
Tampoco se puede expulsar del país a ningún residente ilegal que viva en pareja ya sea homosexual o heterosexual.
Israel es el único país de todo el Oriente, incluido Japón, que reconoce más derechos a los gays. Solo Turquía, Jordania y Chipre (debido a la presión de la UE) aceptan la homosexualidad entre adultos, pero en Jordania la ley no castiga el “crimen de honor” cometido contra los homosexuales. En el resto de los países árabes la homosexualidad está prohibida, y se castiga, en muchos lugares, con la pena de muerte. Por este motivo se estima que entre 400 y 600 palestinos homosexuales viven ilegalmente en Israel, gracias al apoyo de las asociaciones, para evitar el castigo que sufrirían si regresasen a los territorios palestinos.
N.: ¿Es fácil vivir la homosexualidad en Israel con total visibilidad?
M.G.:Supongo que en las ciudades más pequeñas es mucho más difícil vivir con una total visibilidad, pero supongo que esto debe suceder en todos los países. En las capitales y grandes ciudades se puede vivir con mayor libertad que en los pueblos. Pero en Israel también puede depender del barrio en el que residas, según se trate de un barrio más o menos religioso.
En Tel Aviv se ven bastantes banderas con el arco iris en muchas ventanas o terrazas, y algunas en Jerusalén, a pesar de la dificultad de organizar el Gay Pride, sobre todo por razones de seguridad y porque Jerusalén tiene una significación especial para los creyentes de todo el mundo; pero, la verdad, tampoco creo que sea muy fácil organizar el Gay Pride en Ávila.
Personalmente me gustaría que se dejase de lado el enfrentamiento entre los que están a favor y los que están en contra de desfilar disfrazados por Jerusalén y se volviese a lo que se vivió hace algunos años: la celebración de una fiesta en los jardines públicos del centro, con tiendas, asociaciones y con la posibilidad de poder explicar a la gente cuál es nuestra situación. No olvidemos que era una oportunidad única para los jóvenes, especialmente los religiosos, de encontrar a gente con la que poder hablar de sus preocupaciones.
No me gustaría que el Gay Pride de Jerusalén se convirtiese en una fuente de conflictos entre distintos grupos y partidos políticos extremistas que les interesan más los votos que la situación real de los gays.
A partir de nuestra experiencia personal, puedo decir que los gays son bastante fácilmente aceptados, incluso por amigos religiosos, pero no fanáticos. Supongo que en algunos círculos familiares o religiosos puede ser algo más complicado. Todo depende de muchas cosas. Por ejemplo, muchos políticos y diplomáticos son abiertamente gays y el embajador de Dinamarca en Israel obtuvo para su compañero “un documento diplomático” como lo tendría la esposa de cualquier otro embajador.
N.: ¿Tel Aviv se está convirtiendo en el destino gay de Oriente Medio?
M.G.: Sí, indiscutiblemente. Tel Aviv se está convirtiendo en el destino preferido por muchos gays, debido al sol, las playas, los clubes nocturnos y, también, por la belleza de los hombres. Además, el Ayuntamiento de Tel Aviv está haciendo mucho para convertir la ciudad en un destino gay de referencia.
N.: ¿Cuál es la postura de los rabinos respecto a la homosexualidad?
M.G.: La postura de los rabinos depende de las diversas corrientes, así los ortodoxos niegan y se oponen totalmente a la homosexualidad, aunque cada día se habla más del tema en algunos círculos religiosos porque no se puede esconder el fenómeno. Algunos rabinos ortodoxos, sobre todo norteamericanos, han iniciado estudios para, si no justificar, al menos no “rechazar” a los gays. En los círculos “conservadores” (los menos ortodoxos), se acepta mucho más, y en los círculos “liberales” se acepta totalmente y hasta se han creado algunas sinagogas para gays.
N.: ¿Qué papel desempeñan las asociaciones gays en Israel?
M.G.: Las asociaciones gays en Israel hacen bastantes cosas, que podríamos resumir en cuatro apartados: En primer lugar el festivo organizando distintas fiestas y el Gay Pride de Tel Aviv o de Elat. En el aspecto social: ayudan a los jóvenes a “salir del armario”, crean grupos juveniles y estudiantiles, también grupos de carácter religioso y para ayudar a los padres a aceptar la realidad de sus hijos. En el aspecto político promoviendo la lucha contra las discriminaciones. Las asociaciones gays también intentan ayudar a los gays palestinos que viven una situación muy difícil socialmente, sufriendo chantaje por parte de la policía de los Territorios o por grupos terroristas que les piden que cometan atentados para de esta manera “purificarse” de su homosexualidad. Y finalmente desde el punto de vista médico ayudan a la prevención sanitaria y crean centros médicos para atender a personas seropositivas.
N.: ¿En Israel los seropositivos reciben la medicación de forma gratuita?
M.G.:En Israel, los seropositivos reciben el tratamiento de forma gratuita. Los medicamentos para el HIV están incluidos en el apartado de las enfermedades y medicamentos decididos por el Ministro de Sanidad y a cargo de las cajas de seguro. Todo el mundo tiene que registrarse en una mutua de seguros (existen cinco grandes entidades y cada uno elige la que quiere).









