
Jorge Javier Vázquez (Badalona, 1970), es el presentador que más horas de televisión hace y alguien que siempre está pensando en dar un nuevo paso hacia adelante. Todoterreno ejemplar, acaba de publicar con Planeta su novela La vida iba en serio.
por Guillermo Cárceles de la Hoz. Foto: Cristóbal Manuel.
Nois: Empecemos primero con preguntas más generales. En tu programa dijiste que el libro era un homenaje a tus padres y a Madrid ¿Irte a Madrid fue una especie de huida?
Jorge Javier Vázquez: Sí, era una forma de escapar de una vida de clandestinidad y ocultamiento que me creaba muy mala conciencia. Madrid ha sido mi aliada.
N.: ¿Por qué Madrid y no Barcelona?
J.J.V.: Barcelona podría haber sido perfectamente la ciudad si yo hubiera venido de cuenca o de cualquier otro lugar. Simplemente yo me fui de Barcelona porque era donde vivía mi familia, a la que le ocultaba mi homosexualidad.
N.: ¿Qué ha dicho tu madre después de leerlo –sobre todo me refiero a episodios como los del hostal de la Barceloneta-?
J.J.V.: A ella le preocupaba dar la imagen de una mujer a la que le gustaba mucho el sexo, pero cuando lo leyó no dijo nada, ella ya está curada de espanto.
N.: ¿Qué imaginas que hubiese dicho el Jorge grande, como lo llama tu madre en el libro?
J.J.V.: Estaría orgulloso y contento.

N.: Siempre has afirmado que no te gusta que te conozcan en profundidad, ¿por qué entonces la necesidad de “desnudarte” en este libro? ¿No hubiese sido más fácil escribir una historia de ficción sin tantos elementos autobiográficos?
J.J.V.: Es posible, pero cuando empecé a escribir la novela, salió sola. Fue empezar a rascar un poco en mi pasado y salió todo sin esfuerzo. Ha sido una novela terapéutica que, entre otras cosas, me ha servido para cerrar ciertos capítulos que no tenía resueltos, como la muerte de mi padre.
N.: La vida iba en serio es un verso de un poema de Jaime Gil de Biedma ¿por qué lo has elegido?
J.J.V.: Porque es uno de mis poetas favoritos y cuadraba mucho con la temática de la novela.
N.: Dices que es una novela, pero a mí me ha parecido más un libro de “memorias” (al estilo de El peso de la paja de Terenci Moix) ¿cuánto hay de ficción en la historia?
J.J.V.: Ni bajo tortura me sacarás esa declaración, pero te puedo asegurar que hay mucha verdad.
N.: ¿Cuántas cosas de las que cuentas aún perduran en la sociedad actual?
J.JV.: Lamentablemente más de las que me gustaría.
N.: ¿Se siente uno mejor cuando se reconcilia con el pasado?
J.J.V.: Yo desde luego me he quedado muy a gusto, desde que he escrito el libro estoy más liberado y tranquilo. Ahora soy yo mismo.
N.: Creo que estuviste una época dando clases de Lengua y Literatura ¿por qué dejaste la docencia?
J.J.V.: Porque no tenía ninguna vocación docente. Siempre quise ser periodista, por eso en cuanto se me presentó la oportunidad abandoné la docencia.
N.: ¿Qué te parece que en 2012 la palabra “maricón” siga siendo un insulto?
J.J.V.: Pues me hace pensar que desgraciadamente aún hay muchas cosas que cambiar para que palabras como esa dejen de ser un insulto.
N.: ¿Qué les dirías a los jóvenes que sufren aún por su homosexualidad?
J.J.V.: Que hablen aunque les cueste, que eso les va a hacer sentir mejor y que, aunque no lo crean, seguro que se van a encontrar con mucha gente que les puede ayudar.
N.: El mes anterior le preguntaba a Màxim Huerta qué opinaba de la etiqueta de escritor mediático ¿la aceptas o piensas que la tele puede ser también un lastre a la hora de la aceptación pública?
J.J.V.: Yo no soy escritor, he escrito un libro.
N.: ¿Cómo se lleva ser catalán en estos momentos en Madrid?
J.J.V.: Yo me siento muy catalán y no tengo ningún problema en Madrid. Sólo me cabreo cuando escucho determinadas tertulias.
N.: Jorge Javier, ¿qué pregunta no te he hecho y te hubiese gustado que te formulase?
J.J.V.: Así está bien, no añadiría ninguna.










