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Toni Cantó: “Soy un hombre de teatro y lo amo profudamente”

Toni Cantó: “Soy un hombre de teatro y lo amo profudamente”

Posted on 01 December 2009 by admin

TONI CANTÓ (Valencia, 1965) es un actor polifacético que ha pasado por la televisión (La Tarde, Sábado noche, Por la mañana, 7 vidas), el cine (Todo sobre mi madre ), el teatro (La gata sobre el tejado de zinc caliente, Hamlet, Las comedias bárbaras) y, desde hace unas semanas, se ha estrenado como novelista con Carne y Verbo. Aprovechando su día de descanso teatral pudimos mantener una amena charla con él.

| Por guillermo cárceles | Fotografía: VICTOR CUCART |

N.: La primera pregunta va a ser muy poco original ¿a qué se debe esta incursión en el terreno de la literatura?
T.C.: No sé. Me gusta mucho leer y escribir. Había escrito cosas cortas hasta ahora y me decidí a acabar la historia y vencer el pudor de publicar pues siempre he sido un poco atrevido. La verdad es que ha sido un proceso muy ilusionante y verme en las librerías me ha producido mucho placer.

N.: ¿Qué tiene en común el mundo del teatro y el de la literatura?
T.C.: Los dos son un proceso creativo. El teatro es grupal mientras que la literatura es individual y, como soy bastante solitario, eso ya me ha ido bien. Además tanto el teatro como la literatura tienen en común el tema de imaginación.

N.: ¿Puedes comentar algo sobre el título Verbo y carne?
T.C.: Eso es precisamente lo que es el teatro. El “verbo” escrito por el autor al que nosotros, los actores le ponemos la “carne”. Nosotros plasmamos lo que otra persona ha escrito y como la novela tiene un trasfondo teatral de ahí ese título con reminiscencias religiosas…
“Y el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”

N.: ¿Así que sois un poco como la Virgen?
T.C.: Bueno podríamos decir que sí, pero con un poco más de sexo.

N.: En tu novela, la verdad es que la Profesión (como tú la llamas) no sale demasiado bien parada en tu novela ¿qué te ha llevado a hablar así de ella?
T.C.: Salen bien y mal. Todas las profesiones son reflejo de la sociedad en la que vivimos. A veces nosotros nos creemos demasiado a salvo de los pecados de otras profesiones y nos damos demasiada importancia, sin ver que, como todos los demás, también cometemos errores y aciertos.

N.: Los políticos tampoco salen demasiado bien parados. De los socialistas dices que siempre que llegan al poder olvidan sus promesas y no cumplen lo pactado…
T.C.: A los hechos me remito. Creo que la Profesión es injusta porque no les exige a los socialistas lo mismo que a los del PP. Yo soy un hombre de izquierdas, aunque muchos me hayan querido calificar de lo contrario y me hayan situado cerca de las ideas del PP, y por ello sé que no puedo pedir a los del PP ciertas cosas que sí que le puedo pedir a los socialistas. Creo que les pedimos demasiado poco.
N.: A los nacionalistas les achacas una tremenda estrechez de miras y los acusas de utilizar la cultura (y el dinero) para adoctrinar a la población…
T.C.: Sí. Ellos se han inventado una mitología propia. Inventan cosas que son obvias desde fuera y quieren tenerlo todo atado y bien atado. Yo creo en una España de izquierda unida como defendían los republicanos. En algunos aspectos creo que los nacionalistas se comportan igual que los que defienden la caverna española: no están muy alejados los unos de los otros.

N.: Y de los militantes del PP tu persona dice que la mayoría son unos fascistas peligrosos…
T.C.: Es lo que suele decir de ellos la mayoría de la Profesión. Lo cierto es que no se les trata con el mismo rasero que a los demás. Me parece que a los socialistas se les perdonan demasiadas cosas.

N.: En tu novela hablas de exceso de bebida, drogas y otras adicciones… ¿ficción o realidad?
T.C.: En algunos personajes es real. Collie por ejemplo consume de todo y en la Profesión hay todo tipo de personas… Yo lo que he querido es contraponer dos estilos distintos: el de Collie y el de Lucas, el primero como representación del descontrol y el segundo representando el control. Son dos formas distintas de enfrentarse al arte del teatro.

N.: El tema homosexual también está presente y en un momento dado uno de los protagonistas afirma que la mamada más impresionante de toda su vida, la mamada de las mamadas se la ha hecho un hombre… ¿a qué se deben tantas referencias a la homosexualidad?
T.C.: Hay las mismas referencias que en la vida cotidiana, lo que sucede es que en la profesión siempre ha existido una mayor tolerancia, todo se lleva siempre con más libertad. Hace años la homosexualidad era reprobada por la sociedad mientras los actores y actrices la vivían con una total normalidad, sin esconderse de nada ni de nadie.

N.: Entiendo que has querido criticar el teatro ¿cuáles son los principales males del teatro actual?
T.C.: He criticado mucho pero también creo que hay mucho amor. He querido reivindicar el arte frente a la fama, todo lo que se siente cuando se levanta el telón y estás allí, como protagonista absoluto o, como le sucede a Lucas en la novela, llevando simplemente una lanza. En estos momentos los males del teatro son la falta de textos. El teatro se ha equivocado al querer competir en espectacularidad con el cine. El teatro tiene que ser siempre algo vivo y tenemos una suerte respecto al cine: el teatro no se puede bajar de Internet, hay que vivirlo.

N.: Tras años trabajando como actor ¿qué se siente al obtener la fama gracias a una serie de televisión?
T.C.: Algo ambivalente. Ferrandis, por ejemplo, al final de su vida repetía constantemente: “Me cago en Chanquete” pues tenía un largo bagaje teatral y cinematográfico pero la gente seguía recordándolo por la serie televisiva. Yo me retiré de 7 vidas tras rodar setenta capítulos y aún muchas personas me paran y me hablan de mi papel de David. La verdad es que eso me dio una fama y un dinero para poder hacer cosas que me apetecían.

N.: ¿Qué es lo que no harías en estos momentos en televisión?
T.C.: No diré nada pues no sé qué me tocará hacer, pues, en ocasiones debes realizar lo que denomino como “trabajos alimenticios”, esos que te sirven para encontrar dinero para hacer luego lo que te apetece.

N.: ¿Qué has pretendido con esta tu primera novela?
T.C.: He querido escribir una comedia y si el lector tiene curiosidad por saber más sobre el teatro puedo encontrarlo. También hay partes muy personales, casi autobiográficas, como por ejemplo la polaridad de los personajes: yo me defino como una persona muy impulsiva pero también soy muy racional. También está toda mi experiencia, como las casi 200 representaciones que hice de Hamlet…

N.: ¿Qué te gustaría que te preguntase y no he hecho?
T.C.: (sonríe… duda… vuelve a sonreír… se acaba el zumo de naranja que está tomando…)
La verdad es que no lo sé. Me han parecido interesantes las preguntas… quizá lo mejor sea no añadir nada más.

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